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Hoy, es un placer presentar selecciones del Capítulo 7, “Los Seis Planos de Existencia Causados por la Ignorancia,” en el Sutra Surangama traducido por Upasaka Lu K’uan Yu. Los Seis Planos de Existencia Causados por la Ignorancia Los Seis Estados de los Seres Vivos en el Samsàra “Tras oír la revelación del Buda del Sello Esotérico de Sitataprata y de la Verdad Plena, como títulos de este sutra, Ānanda y la asamblea despertaron al instante al (estado de) dhyana, cuya práctica podía conducir a las etapas sagradas e intensificar su comprensión de la doctrina profunda, de modo que pudieran borrar todas las aflicciones derivadas de las primeras seis clases de ilusión en los tres reinos de la existencia. Ānanda se levantó de su asiento, se postró con la cabeza a los pies del Buda, juntó las palmas de sus manos y dijo: ‘Oh Augusto y Honrado por el Mundo, Tu voz compasiva nos ha revelado con tanta maestría las sutiles ilusiones de todos los seres vivos para mi gran beneficio, trayendo así gran consuelo a mi cuerpo y a mi mente. Honrado por el Mundo, si esta Mente Absoluta, Brillante y pura, fuera esencialmente perfecta, entonces incluso la gran Tierra, las plantas y los árboles (es decir, las cosas inanimadas), así como los gusanos que se agitan y todos los seres que poseen vida (es decir, los seres sintientes), serían la Bhutatathata fundamental [la esencia inmutable de todas las cosas], que no es sino la sustancia real del Tathagata en el estado de Budeidad. Si la sustancia del Buda fuera verdadera y real, ¿cómo podría existir también el mundo de los infiernos, los fantasmas hambrientos, los animales, los asuras, los hombres y los devas? Honrado por el Mundo, ¿son estos mundos fundamentalmente autoexistentes, o surgen a causa del vicioso hábito de los seres vivos de habitar en la falsedad? ‘Honrado por el Mundo, permíteme ilustrar lo que quiero decir. La Bhikṣuṇī “Fragancia del Loto Precioso”, tras recibir las reglas de la disciplina del Bodhisattva, fornicó y pretendió que aquello no era ni matar ni robar y que, por lo tanto, no estaba sujeta a la retribución kármica. Como resultado, tras habérsele abrasado lentamente el órgano genital por la llama (de la pasión), cayó en el infierno ininterrumpido. El Rey Cristal masacró a los hombres del clan Gautama, y el Bhikṣu Sanakṣatra predicó erróneamente la aniquilación de todas las cosas (e implicó así que la ley de causalidad carecía de validez). Ambos, como resultado de sus (malas) acciones, cayeron en el infierno avici. ¿Están estos infiernos realmente en algún lugar, o existen por sí mismos para que cada pecador padezca en ellos? ¿Serás lo suficientemente compasivo como para iluminarnos a fin de que quienes observan los preceptos sepan lo que implican y no los quebranten?’ El Buda dijo: ‘Es bueno que formules esta pregunta para el beneficio de todos los seres vivos, a fin de que cesen de sostener visiones erróneas. Escucha atentamente lo que ahora te digo. Ānanda, todos los seres vivos son fundamentalmente puros, pero a causa de sus visiones erróneas, han formado hábitos viciosos, dando origen a sus apegos internos y externos. Ānanda, el apego interno concierne a su mundo interior. A causa de la mancha del deseo, da lugar a pasiones erróneas, cuya acumulación produce el agua del anhelo. Por eso pensar en una buena comida hace que se nos haga la boca agua; el recuerdo de un antecesor a quien uno compadece u odia llena los ojos de lágrimas; el anhelo de riqueza conmueve el corazón, hace fluir la saliva y embellece el aspecto del cuerpo. Cuando la mente da origen al deseo sexual, el fluido generativo fluye de los órganos masculino y femenino. Ānanda, aunque estos deseos difieren, sus manifestaciones todas se caracterizan por la secreción de agua que, por naturaleza, fluye hacia abajo en lugar de hacia arriba. Este es el apego interno. Ānanda, el apego externo concierne a los seres vivos en lo exterior. Sus vehementes deseos producen pensamientos ilusorios que, al perseguirse continuamente, se vuelven abrumadores. Así, la mente inclinada a la estricta observancia de los preceptos aligera el cuerpo; la mente concentrada en encantamientos (mantra) y gestos místicos (mudrā) otorga un aire viril y resuelto; la mente enfocada en renacer en el Cielo de los dioses trae sueños en los que el practicante parece volar hacia arriba; la mente concentrada en la Tierra del Buda hace aparecer reinos sagrados; y la verdadera devoción hacia un consejero espiritual (kalyāṇamitra) conduce al sacrificio voluntario incluso de la propia vida. Ānanda, aunque estos pensamientos difieren, todas estas manifestaciones se caracterizan, por naturaleza, por una ligereza del cuerpo que se eleva en lugar de hundirse, de modo que trascienden sus estados presentes. Este es el apego externo. Ānanda, en el ciclo de nacimientos y muertes en el Samsara, el nacimiento es causado por los hábitos (de las pasiones), y la muerte por el flujo de la transformación (retributiva). (Por eso), en el momento de la muerte y antes de que el calor abandone por completo el cuerpo, todas las acciones buenas y malas de una vida reaparecen de pronto ante quien ha muerto pero se halla a punto de renacer. El reino de los devas “Si su mente es enteramente reflexiva, volará por los aires, y renacerá en el Cielo. Si en este vuelo está pleno de bienaventuranza y sabiduría, sostenida firmemente por su voto puro, se abrirá para dejarle contemplar las tierras puras de todos los Budas en las diez direcciones; renacerá allí como resultado de su voto.” El reino de los sabios (ṛṣi) y los espíritus “Si su mente es más reflexiva que pasional, no será lo suficientemente ligera para volar a lugares distantes; renacerá como un ṛṣi volador, un poderoso rey de los fantasmas, un yakṣa volador o un rākṣasa terrenal. Podrá vagar libremente en los Cielos de los cuatro reyes deva. Si es de buena naturaleza y ha tomado el voto de proteger mi Dharma y a aquellos que observan los preceptos, recitan los mantras, meditan y realizan la perseverancia paciente, morará bajo el trono del Tathagata.” El reino de los seres humanos “Si sus pensamientos y pasiones se hallan en proporciones iguales, no se elevará ni se hundirá, sino que renacerá en el reino de los seres humanos, donde su inteligencia proviene de la claridad de sus pensamientos, y su torpeza, de la opacidad de sus pasiones.” El reino de los animales “Si sus pasiones superan a sus pensamientos, renacerá en el reino animal, donde las grandes pasiones crean criaturas con pelo y pelaje, y las pasiones leves producen criaturas aladas y emplumadas.” El reino de los fantasmas hambrientos “Si sus pasiones y pensamientos están en una proporción de siete a tres, se hundirá en la rueda del agua, cerca de la región del fuego, soportará un calor intenso y renacerá como un fantasma hambriento cuyo cuerpo es chamuscado constantemente por el calor y sumergido en el agua, de modo que padecerá hambre y sed durante cientos y miles de eones.”











