Información
Descargar Docx
Leer más
Sin embargo, en aquellos que están en un amor celestial, lo interno y lo externo del pensamiento, o lo interno y lo externo del ser humano, hacen uno cuando hablan, y no son conscientes de ninguna diferencia. Su amor de la vida, con sus afectos de bien y las percepciones de verdad que proceden de ellos, es como un alma en lo que piensan y luego dicen y hacen. Si son sacerdotes, predican por amor al prójimo y al Señor; si son jueces, juzgan desde la justicia misma; si son comerciantes, actúan con honestidad; si son esposos, aman a su cónyuge con verdadera castidad; y así sucesivamente. Su amor de la vida también tiene un amor de los medios como vicario, al cual instruye y conduce para actuar con prudencia y reviste con vestiduras de celo tanto por las verdades de la doctrina como por los bienes de la vida.











