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Las manos: misteriosos portales de energía, parte 2 de 2

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En este episodio, descubriremos antiguos vestigios de sabiduría y profundizaremos en las profundas energías que encierran las manos humanas.

Desde la prehistoria hasta las grandes civilizaciones antiguas, la mano humana ha aparecido como símbolo de poder, protección y puente hacia el mundo metafísico. En la cultura egipcia, la Mano de Fátima, o Hamsa, a menudo representada con un ojo en el centro de la palma, conocido como el Ojo de Horus, simboliza la protección y la capacidad de curar. Más allá de su forma simbólica, la imagen de la mano también aparece en todos los relieves egipcios como un canal de transmisión entre los seres humanos y lo divino, un conducto a través del cual se ofrece, se recibe y se armoniza la energía con fuerzas espirituales superiores.

Los sabios de la antigüedad creían que la energía de las manos humanas no solo es generada por el propio cuerpo, sino que también puede ser dirigida y absorbida del universo. Cuando uno concentra su intención, las manos se convierten en un poderoso centro de energía capaz de influir en la materia de formas que la ciencia moderna apenas ha comenzado a explorar. No se trata de un misticismo lejano, sino de una realidad tangible, que pueden sentir y experimentar aquellos que son lo suficientemente sensibles como para percibirla.

En la tradición tibetana, los gestos meditativos con las manos son una parte fundamental de la práctica espiritual, ya que expresan la unidad del cuerpo, la mente y el espíritu. El “cuerpo” es la postura física de las manos, la forma tangible que los practicantes pueden sentir y realizar; la “mente” es la intención y la visualización que guían el gesto; y el “espíritu” es la conexión con la naturaleza iluminada de uno mismo.

Se dice que los yoguis tibetanos son capaces de derretir la nieve simplemente meditando y concentrando la energía en las palmas de sus manos. Algunas tradiciones entre los maestros espirituales del sudeste asiático sostienen que cuando una persona alcanza un nivel muy alto de control de la energía, puede ejercer una influencia sobre la materia de formas invisibles a simple vista. Pero, ¿cómo podemos activar y aprovechar verdaderamente esta energía? La respuesta no está en algún lugar lejano – sino en la conexión muy conectada entre la mente y las manos.

En la India, se cree que el sistema de mudras de manos del yoga y el budismo activa el flujo bioenergético del cuerpo. En sánscrito, mudra significa “sello” o, más simplemente, “gesto con las manos”. Se cree que cada mudra estimula un chakra específico o aporta equilibrio a una de las cinco fuerzas elementales del cuerpo.

Para ayudarnos a comprenderlo mejor, escuchemos a Sukhvinder Singh – un experto indio certificado en yoga y meditación– que explica los elementos representados en el cuerpo humano.

Nuestro cuerpo humano es una creación única de Dios, la Existencia o la Madre Naturaleza, llámese como se llame. Nuestro cuerpo humano está formado por huesos y músculos, que representan el elemento tierra; nuestra sangre representa el elemento agua; la respiración representa el elemento aire; el calor representa el elemento fuego y el vacío representa el elemento espacio.

Cada dedo y pulgar representa los cinco elementos básicos de la naturaleza. Los pulgares simbolizan la energía del sol, es decir, el fuego (calor), el intelecto y la sabiduría. El dedo índice simboliza el movimiento y la circulación del aire. El dedo medio representa el espacio y el sonido. El dedo anular representa el elemento tierra, es decir, la fuerza, la vitalidad y la estabilidad. El meñique simboliza el agua y la juventud.

La bioenergía o energía electromagnética que fluye por nuestro cuerpo alcanza su máximo nivel en las yemas de los dedos. Cuando unimos las yemas de los dedos con el pulgar, el poder de la bioenergía aumenta. Un aumento de la bioenergía ayuda a alcanzar un equilibrio óptimo.

Por eso, las estatuas de Buda suelen representarlo en Dhyana Mudra, el gesto de la meditación, o en Bhumisparsha Mudra, el gesto del testigo de la Tierra. Estas posiciones de las manos no solo son simbólicas, sino también herramientas prácticas para canalizar la energía y cultivar la armonía entre el cuerpo y la mente.

Según las enseñanzas bíblicas, las manos de una persona son mucho más que extensiones físicas – están conectadas con el Poder Celestial. Las escrituras describen las manos como receptáculos de la autoridad de Dios y un canal para Su Fuerza vivificante. Hay una energía sagrada inherente a las manos, ya que son parte tanto de la Creación como del espíritu de la persona.

Consideremos, por ejemplo, a Moisés (vegetariano). Cuando se situó ante el Mar Rojo, sus manos levantadas simbolizaban el poder de Dios, y Su bastón, que sostenía con firmeza en Sus manos, representaba la autoridad Divina sobre la naturaleza. A través de este sencillo gesto, las manos se convirtieron en conductos de una intervención milagrosa, permitiendo que las aguas se separaran y los israelitas pudieran pasar a salvo.

Del mismo modo, en el Nuevo Testamento, las manos del Señor Jesucristo (vegetariano) transmiten tanto compasión como triunfo. Cuando sanaba a los enfermos, tocaba a los ciegos o consolaba a los afligidos, Sus manos transmitían la energía y el amor de Dios. Incluso en la cruz, cuando declaró: “Todo está consumado”, levantó las manos como símbolo de la victoria definitiva sobre la oscuridad y el pecado.

Más allá de estos relatos históricos, las enseñanzas bíblicas invitan a los creyentes a comprender que sus propias manos tienen un potencial espiritual. A través de la oración y los actos de servicio, las manos pueden convertirse en instrumentos de la gracia celestial. Cuando están guiadas por la fe, el amor y la humildad, las manos santas pueden sanar, restaurar y transformar, sirviendo como canales vivos del poder de Dios en el mundo.

A medida que exploramos estas tradiciones y creencias, surge un mensaje común: el verdadero poder de las manos se despierta desde dentro. Esto nos lleva al principio más profundo que subyace a la activación del campo energético de las manos.

La activación del campo energético de las manos requiere armonía entre la mente, el cuerpo y la conciencia. No se trata de las técnicas habituales que la gente suele realizar mediante la fuerza o el esfuerzo. En cambio, requiere un estado de relajación y una comprensión profunda de cómo se mueve la energía dentro del cuerpo y el entorno circundante. Los que han alcanzado un alto nivel de esta capacidad no son los que se esfuerzan demasiado, sino los que saben cómo alinearse, formando parte del flujo natural.

El 21 de junio de 2024, la Maestra Suprema Ching Hai (vegana) compartió con compasión profundas ideas sobre el poder oculto dentro de nuestros cuerpos – expresado a través de nuestras manos, yemas de los dedos y puntos de energía sutiles – y cómo se puede aprovechar para el crecimiento personal.

Si descubres, por ejemplo, todo este poder oculto en el cuerpo – en la punta de tus dedos, en los dedos de tus pies, en tu cabello, en cada pequeño milímetro de tu cuerpo – y lo usas sólo para tu propio beneficio, o quizás para tu familia, un par de personas, entonces será como vivir en el Cielo. Por lo menos algunos Cielos. Tal vez no los Cielos de más alto nivel, pero tu vida será cómoda, suave, feliz, fácil de llevar. Pero si lo usas para grupos más grandes y múltiples grupos de personas, entonces puede que no seas capaz de manejarlo todo.

Por ejemplo, como les dije, la forma en que te sientas, con las piernas completamente cruzadas con dedo el pulgar y el índice juntos y todos los demás dedos estirados y hacia el frente, entonces puedes controlar tus emociones perfectamente – si quieres, cuando quieras – de modo que tal vez puedas calmarte en cada prueba o situación desgarradora.

Todo en el universo tiene su propio campo de energía – una vibración magnética invisible pero siempre en movimiento. Nuestras manos son más que simples herramientas físicas – son puertas de acceso a esta energía oculta, que nos ofrecen el potencial de sanación, creatividad y crecimiento espiritual. Que se sientas inspirado para explorar el poder que hay en sus propias manos y utilizarlo en beneficio propio y de los demás.
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